Hablamos con Chus Naharro y Pepe Moral de Publisuites, un marketplace centrado en marketing de contenidos que pone en contacto medios e influencers con marcas y anunciantes.
En 1998 dos jóvenes investigadores, Sergery Brin y Larry Page publicaban el artículo “The Anatomy of a Large-Scale Hypertextual Web Search Engine”, un artículo que empezaba diciendo: “En este artículo presentamos Google, un prototipo de buscador a gran escala que hace un uso profundo de la estructura presente en los enlaces de la web”.
Este artículo significó el nacimiento de Google, y se apoyaba en un algoritmo ideado por los propios Page y Brin y que fue publicado unos meses antes en el artículo “The PageRank Citation Ranking: Bringing Order to the Web”.
Debido a que el PageRank fue creado en la Universidad de Stanford, la patente del mismo se quedó en la propia Universidad, dándole a Google una licencia exclusiva de la patente a cambio de 1,8 millones de acciones de Google, que fueron vendidas en 2005 por unos 336 millones de dólares.
Aún así, el valor real del PageRank ha sido capitalizado por Larry Page y Sergey Brin desde la propia Google, que a día de hoy vale más de 1 billón de dólares (1 trillion americano) gracias al negocio que han sido capaces de construir sobre este algoritmo para aportar valor a muchísimos negocios en Internet.
Sin embargo, la innovación es un proceso iterativo que suele llevar mucho más tiempo de lo que a nosotros nos parece, y requiere de la inspiración por parte de otros innovadores. Y el caso de Google no fue distinto…
En el propio artículo que explica el PageRank podemos encontrar referencias al trabajo de Jon Kleinberg, inventor del algoritmo HITS, acrónimo del inglés Hypertext Induced Topic Selection. Este algoritmo era capaz de encontrar las páginas web concentradoras y las páginas con mayor autoridad sobre un tema en concreto. En definitiva, un enfoque relativamente distinto para conseguir el mismo objetivo que el PageRank.
Kleinberg también recibió su propia dosis de inspiración, en este caso de parte de Gabriel Pinski y Francis Narin, quienes años antes habían desarrollado un método para hacer rankings de revistas científicas. Su método se basaba en que una revista sería más importante si era referenciada por revistas importantes.
Muchos años antes, allá por 1965, Charles Hubbell en la Universidad de California de Santa Bárbara, se dedicó a analizar redes de personas para ser capaz de determinar la importancia de un individuo en base a la importancia de la gente que lo recomendaba. Gracias a esto, Hubbell está considerado como el pionero de la teoría de rankings iterativos un campo que en el que se engloban todo este tipo de algoritmos.
Pero aquí no acaba la cosa, ya que este trabajo también recibió inspiración, en este caso del economista de Harvard Wassily Leontief, quien en 1941 publicó un artículo en el que dividía la economía de un país en sectores que proveían o recibían recursos unos de otros.
Para ser capaz de determinar el valor de cada sector estando tan integrados entre si, Leontief desarrolló un método para valorar cada sector en base a la importancia de los sectores que le proveían recursos. Este trabajo le conseguiría a Leontief el premio Nobel de economía en 1973.
Y es que, como dijo Isaac Newton, si somos capaces de ver más lejos es porque nos subimos a hombros de gigantes.