Lo complicado de ejecutar rápido no es la rapidez

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Ejecutar rápido es un superpoder del Growth. Pero ojo, lo es ejecutar rápido, no simplemente ir rápido.

Ir rápido es fácil, y también peligroso. Piensa en cuando vas por una carretera. Parece fácil pensar que si, en lugar de ir a 60 km/h vas a 120 km/h, entonces tardarás la mitad.

Pero claro, si vas por una carretera donde la velocidad máxima son 60 km/h, muy seguramente sea inviable ir a 120. Y no porque tu coche no pueda ir, sino porque el trazado no está preparado para permitir que un coche vaya tan sumamente rápido, porque la visibilidad sea mínima o porque pueden existir obstáculos que requieren de una velocidad máxima para poder reaccionar.

Ir muy rápido supone asumir muchos riesgos. Quizás estrelles tu coche antes de llegar a tu destino, te salgas en alguna curva, te pierdas la salida que debías tomar, o incluso tengas que parar y abandonar tu coche porque no soportas más esa sensación de estar a punto de saltar por los aires cada vez que te acercas a toda leche al precipicio.

Ejecutar rápido es otra cosa. Es un superpoder del Growth porque ejecutar rápido te permite poder probar más cosas en un periodo de tiempo. Y ya sabemos que el Growth tiene más de ciencia, de análisis-prueba-error, que de magia.

Ejecutar rápido significa ser capaz de llevar una hipótesis, una idea, desde su concepción a estar recogiendo datos reales en el menor tiempo posible.

Para que esto pase, no hay que hacer las cosas demasiado rápido, porque, si se hace así, acaban saliendo mal y hay que repetirlas. La clave está en ser capaz de entender lo que es realmente core para nuestros objetivos (foco), ser capaz de dejar de lado todo lo que no es crítico o que puede esperar a una siguiente fase, reducir la incertidumbre y la complejidad, y luego llevar a cabo las tareas necesarias con enfoques o metodologías que nos aseguren dar las mínimas vueltas posibles.

Esto se ve muy bien en el contexto del desarrollo de software. En cuanto miras al medio plazo, te das cuenta que gran parte del tiempo de desarrollo se ha dirigido a resolver errores y bugs que no deberían estar ahí, a rehacer partes que estaban mal definidas (o directamente no estaban definidas), o a reimplementar cosas que se desarrollaron sin haber puesto un mínimo de pensamiento antes de ejecutar.

Lo mismo pasa en cualquier otra área. Dedicamos horas y horas de nuestros comerciales a abrir leads en frío y mantener reuniones sin haber preparado adecuadamente un discurso comercial que maximice la eficacia de todo lo que hacemos. Ponemos a nuestros equipos de marketing a crear contenido a lo loco en todas las redes sociales sin entender siquiera quién es nuestro comprador ideal y cuáles son sus problemáticas o deseos.

Ejecutar rápido es, sobre todo, ejecutar bien. Ejecutar dedicando el tiempo justo y necesario a pensar antes de implementar, para que las cosas salgan bien. Significa diseñar tests del código que vamos a realizar para asegurar que cada paso que damos es un avance hacia adelante y no nos explotará a futuro y nos hará ir para atrás.

Evidentemente ejecutar rápido implica un mindset de tener las cosas mejor hoy que mañana. Pero sin que las prisas se lo coman todo.

No se ejecuta rápido tecleando el doble de palabras por minuto. Se ejecuta rápido cuando esas palabras dicen lo que quieres decir, y no necesitan tantas horas de corrección posterior para tener sentido.

No se ejecuta rápido tratando de vender tu producto a cualquier persona que te cruces. Se ejecuta rápido concentrando tus esfuerzos en los potenciales clientes del nicho que es capaz de ver más valor en tu producto.

No se ejecuta rápido haciéndote sentir que estás haciendo muchas cosas, se ejecuta rápido poniéndole sentidiño para hacer lo que más valor aporta en cada momento, y poniéndole el nivel de cariño más adecuado a cada fase y momento.

Los americanos dicen eso de “work smarter, not harder”, y no puedo estar más de acuerdo. Bueno, no es así, lo mejor es “work smarter, work harder”. Al menos cuando la ocasión lo requiera.

Así que deja de soñar con que todo lo que necesitas va a estar hecho mañana. Deja de pensar que si tu equipo hace 100 cosas esta semana en lugar de 70 vas a conseguir mejores resultados. Deja de exigirte hacer 12 tareas antes de la hora de comer.

Piensa qué es lo que necesitas realmente para lanzar al mercado ese proyecto o esa nueva funcionalidad. Algo que sea suficiente como para empezar a recoger datos. Suficientemente bueno como para que su diseño o implementación no puedan ser una excusa a la hora de analizar los datos.

Y ponte a ello. Mejor hoy que mañana. Pero muchísimo mejor con sentidiño que a lo loco.

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Escrito por

José Carlos Cortizo

José Carlos Cortizo

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